Eucaristía y ecumenismo
El sacramento de la
Eucaristía ha sido instituido por nuestro Señor en la Última Cena para dar su
forma definitiva a la unidad de sus discípulos con Él, ofreciéndoles una
participación en su humanidad, en su Cuerpo y en su Sangre, que sobrepasa las
capacidades del amor y del entendimiento humano.
El Señor Jesús llevó a cabo
en la cruz y en la resurrección este misterio de comunión con los hombres,
prefigurado en la Última Cena, haciendo posible, por el don de su Espíritu, que
todas las generaciones puedan celebrar este sacramento y, por Él, con Él y en
Él, dar gloria al Padre unidos en un solo Cuerpo.
De esta manera, desde el
inicio y para siempre, con la entrega de Sí mismo en los dones eucarísticos, el
Señor conduce a sus discípulos a la fe plena, les hace posible la íntima unión
con su Persona, la participación en su misión, cumplida en su oblación pascual.






