Nunca, a lo largo de los
siglos, ha habido ninguna otra institución natural tan atacada como lo está
siendo ahora la familia
Por
una obligación personal contraída, hace unos meses tuve que hablar en público
de la exhortación apostólica Amoris laetitia.
No voy a trasladar aquí
el contenido de este documento de la Iglesia porque ese no es el propósito de
este artículo, pero su estudio sí que provocó en mí algunas reflexiones que
quiero compartir en voz alta.
La
primera está en señalar la enorme preocupación de la Iglesia por la familia.
Nunca, a lo largo de los siglos, ha habido ninguna otra institución natural tan
atacada como lo está siendo ahora la familia, ninguna tan zarandeada y tan
herida.