El jesuita Paul-Fils Belotte fue testigo del terremoto y ahora trata de ayudar a las víctimas. «Se necesitan tiendas de campaña, pero también medicamentos, comida y agua»
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| Alfa y Omega |
Paul-Fils Belotte S.J., director de Fe y Alegría Haití,
había ido aquella mañana a lavar el coche cuando, de pronto, vio salir una
mujer corriendo de una casa cercana:
—¿Qué pasa?
—Padre, la casa está temblando.
—¿Cómo que está temblando?
—Sí, y también los coches de su alrededor.
Efectivamente. Belotte dejó de mirar a aquella mujer a la
cara y fijó sus ojos en el claro balanceo de todos los vehículos que se
encontraba en las inmediaciones. «Entonces, me di cuenta de lo que estaba
pasando. Era un terremoto. Y me sentí completamente abatido», explica el
religioso en conversación con Alfa y Omega.






