Puedo elegir el fracaso como estilo de vida, echar la culpa a los otros y vivir con miedo... o puedo confiar. Una interesante reflexión de Carlos Padilla
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| Mary Long I Shutterstock |
Hace
mal tiempo, llueve. Tengo frío. Me encuentro mal. No he podido dormir nada.
Estoy cansado de tanto esfuerzo. Demasiado viento. Mucho calor, no lo aguanto.
Mucha gente y muy exigente. Me piden más de lo que puedo dar. Se me acaban las
fuerzas. Las fechas que tengo no me sirven. Me falta tiempo para lograr todo lo
que se me presenta como un desafío.
Son
frases que se deslizan en el alma y hacen que el corazón se enfríe, se queme,
se apague.
Son frases que me sirven de excusa, de justificación,
de defensa frente a un posible fracaso o abandono.






