“Ante
el vacío interior y la pérdida de la dimensión trascendente de la vida,
han surgido dos grandes proyectos vanos para encantar de nuevo al mundo:
1) el consumismo y 2) la diversión”, advirtió
“El
gran circo mediático” que gira continuamente alrededor de los hombres con
imágenes y sonidos seductores para alejarlos de sí mismos y de la realidad no
debe motivar al cristiano a “encerrarse en una torre inaccesible”, sino a
asumir el desafío de mostrar la presencia activa de Dios también en el mundo de
hoy, afirmó el sacerdote jesuita Benjamín González Buelta.
“Nuestro
reto no es huir de la realidad, sino acercarnos a ella con todos nuestros
sentidos bien abiertos para mirar y contemplar, para disolver las escorias de
las apariencias seductoras, y ver, sentir y gustar la realidad, percibiendo en
lo más profundo de ella la presencia activa de Dios que nos ama con una
creatividad infinita, para que nos encontremos con Él y trabajemos juntos por
su reino”, señaló.






