Las sectas que se hacen pasar por grupos cristianos «ocultan la verdad para engrosar sus listas». La mejor forma de actuar «es desenmascararlos», asegura Luis Santamaría, autor de un libro al respecto
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| Foto cedida por Luís Santamaría |
Como parte de su estrategia, «las
sectas de origen cristiano utilizan nombres y formas de proceder» similares a
las utilizadas en las comunidades católicas para «confundir a la gente y así
ganar adeptos», explica Luis Santamaría, uno de los fundadores de la Red
Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Es el caso de la Iglesia
Católica Mercedaria, un grupo sectario que cualquiera podría confundir con la
verdadera Orden de la Merced —fundada por san Pedro Nolasco en 1218 y a cuyos
miembros se les conoce como mercedarios—, pero que en realidad se trata de una organización
que nació en 2004, que tiene su sede en la Finca Nuestra Señora del Rosario de
Elche (Alicante) y que «rechaza frontalmente toda innovación que proceda del
Concilio Vaticano II», como explica Santamaría en su último libro, A las afueras de la cruz, donde presenta un exhaustivo
memorando de las sectas de origen cristiano que operan en España. En la lista
figuran también entidades como la Iglesia Católica Liberal, la Iglesia Antigua
Católica y Apostólica o la Iglesia Católica Ecuménica. «Son grupos que se
mueven en el engaño, que ocultan la verdad para engrosar sus listas», denuncia
el también miembro de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones
(SECR). Por eso la mejor forma de actuar contra ellos, indica, «es
desenmascararlos, contar la verdad, mostrar lo que son en realidad».






