Es el
último monasterio de la orden de los Jerónimos, en otro tiempo la más poderosa
de España. Está en Segovia y viven nueve monjes
A las diez me había citado fray Andrés, el prior de Santa María del Parral,
el último de los monasterios jerónimos en el mundo. Yo me había despertado a
las siete, un desayuno rápido y una hora de autobús hasta Segovia. La jornada
del prior empezó a las cinco y media, con el oficio de lectura. Luego laudes,
oración en la celda, lectio divina, tercia y, a las ocho, el desayuno. Llego al
monasterio y me hacen esperar un poco. "El prior lo recibirá ahora".
Estoy en el claustro de la portería, junto a una fuente, mirando el alcázar.






