Han recibido una de las Medallas de Oro de la UCV entregadas a los héroes de la pandemia. Se jugaron la vida, incluso alguno murió, pero «ofrecer la vida por Cristo entra dentro de nuestro ser ministerial», explica el delegado de Pastoral de la Salud
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| Capellanes-Valencia |
En
el peor momento de la pandemia, cuando los españoles estábamos confinados en
casa y la gente moría a espuertas, los capellanes de hospitales de Valencia
continuaron realizando su labor en los centros médicos. «Tomando las debidas
precauciones, nunca abandonaron a los enfermos y siguieron entrando en las
habitaciones y las ucis incluso de los pacientes más contagiosos». Allí se
dedicaron al «acompañamiento humano y espiritual», a «consolar a los enfermos»,
a hablar de «esperanza» y de la «certeza de la vida eterna», explica Luis
Sánchez Ruiz, delegado de Pastoral de la Salud de la diócesis de Valencia.
Una labor que también hicieron entre el personal sanitario.
«Médicos, enfermeros…en los primeros meses sufrieron muchísimo», reconoce el
delegado. «Tenían claro que se estaban jugando la vida ante un enemigo
incierto, y los sacerdotes, afrontando este mismo riesgo, estuvieron a su lado
en todo momento».







