Después de que los católicos fueran expulsados por los calvinistas entre disturbios, la Eucaristía se ha vuelto a celebrar en la catedral cinco siglos después
| Foto: CMC/Odair Pedroso Mateus |
«En el año 1535, abatida la tiranía del anticristo romano y abolida la superstición, la santa religión de Cristo ha sido restablecida en su pureza». Esta inscripción en la catedral de Ginebra (Suiza) refleja la turbulenta historia del cristianismo en esta ciudad, capital espiritual del calvinismo. En el verano de ese año, una Misa en el templo acabó con disturbios, expulsión de los clérigos, y destrucción y pillaje de las estatuas y objetos de culto. Los calvinistas se adueñaron del templo, que nunca más volvió a acoger una Eucaristía.
486 años después, la catedral albergó palabras muy diferentes. «La celebración de una Misa es un gesto significativo. Estamos felices de poder dar este paso», resultado de «una fructífera cooperación ecuménica durante largos años» y del desarrollo de una «confianza recíproca» entre católicos y protestantes.







