Noches en discotecas, amigos muertos por las drogas y cómo encontró su nombre en un burdel de Burdeos: así dio la fundadora de Iesu Communio ante los jóvenes de Barcelona su testimonio más personal
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| Madre Verónica en su testimonio ante los jóvenes de Barcelona. Foto: Betel 22 |
«Duele ver a tantos jóvenes en el
anonimato que caminan solos en medio de la multitud, cansados y aburridos de la
vida antes de empezar a vivirla. Muchos jóvenes de hoy han tocado fondo,
jóvenes aletargados, sin voluntad de vivir, sin alegría», así comenzó su
testimonio la madre Verónica
Berzosa en el encuentro de jóvenes Betel 22, organizado por la
Delegación de juventud de la Archidiócesis de Barcelona hace unos días.
La fundadora de Iesu Communio contó que un día vio
una pelea en una discoteca, en la que un joven le clavó un botellín de cocacola
en el ojo a otro. «El mundo que veía en los jóvenes de la noche me hirió y me
marcó profundamente. Yo no podía defenderme de todo eso. No podía verlo como
una espectadora. Ese dolor me desgarraba. Su SOS me hacía morir de pena»,
recordó.






