Debe ser un lugar seguro,
donde la mujer encuentre respeto y acogida
La violencia de género
afecta a todas las religiones, estratos sociales y niveles culturales y, por
tanto, es una realidad que también toca a la Iglesia. Ahora su reto es hacer
más visible y efectiva su condena, exponen a Alfa y Omega distintos expertos.
Escuchar y creer a la mujer es el primer paso.
Si hay algo que las
estadísticas sobre violencia de género no pueden mostrar es un perfil social
único tanto de víctimas como de agresores, porque la violencia machista no solo
afecta a familias con problemas, desestructuradas o marginales, afecta a todas.






