El
Pontífice invitó a los sacerdotes y consagradas a ser alegres a la hora de
evangelizar. “Es la razón de ser de nuestra esperanza…servir al Pueblo de
Dios”
El papa Francisco invitó a los sacerdotes a
que jamás echen a alguien del confesionario y a no ser “empleados de Estado”,
“empresarios” o alimenten el clericalismo. Asimismo,
instó a los consagrados y consagradas a la fecundidad de ser “padres” y
“madres”, llenos de la alegría y de la esperanza en Jesús. Lo hizo este domingo
23 de septiembre durante el encuentro con sacerdotes, religiosos/as,
consagrados/as y seminaristas en la Catedral de Kaunas en su segundo día en
Lituania.
“Queridos,
nosotros no somos funcionarios de Dios”, sostuvo. “Quizás la “sociedad del bienestar” nos
tiene demasiado repletos, llenos de servicios y de bienes, y terminamos
“empachados” de todo y llenos de nada; quizás nos tiene aturdidos o dispersos,
pero no plenos”.
El Papa Francisco lamentó que
haya sacerdotes, consagradas, consagrados tristes. “La tristeza espiritual es
una enfermedad. Triste porque no saben. Porque no encuentran el amor, porque no
están enamorados en el Señor.
Ellos han dejado una vida de
matrimonio y de familia y han querido seguir al Señor, pero ahora parece que se
hubieran cansado y decaen en la tristeza.
“Pero, – continuó – cuando
ustedes se sientan tristes, deténganse, hablen con un sacerdote o una religiosa
sabia; no porque sea alguien con más estudios superiores, sino porque es una
persona sabia en el amor.
Esto hará para que ustedes no
sean solterones o solteronas; hombres y mujeres que no sean
fértiles. Este miedo lo siembra el diablo”. “Solo nuestro ejemplo de vida dará
razón de nuestra esperanza en Jesús”.
En otro momento, insistió de
donde provenía la tristeza en la vocación: “Hay otra cosa que está relacionada
a la tristeza; confundir la vocación con una empresa, una compañía que da
trabajo.
‘Yo me empleo en este trabajo,
me entusiasmo con esto y soy feliz porque tengo esto. Y mañana viene un obispos
o un superior o una superiora y te dice corta con esto y vas a otro lado”.
“Es el momento del fracaso –
continuó – porque ahí te darás cuenta de haber tomado un camino equivocado.
Dios estará desilusionado de ti, porque el Señor que te ha elegido para amar,
en cambio, preferiste de hacer el empresario”.
El Pontífice indicó a los
sacerdotes, consagradas y consagrados que la vida de la Iglesia no es una vida
de “funcionarios o funcionarias”, es la “vida del amor y de la vida por el
Señor y por el celo apostólico por su gente”.
“Haré una caricatura: ¿Qué
hace un consagrado funcionario? Tiene su horario, abre su
oficina a esa hora. Hace su trabajo, cierra la oficina y la gente está afuera y
la gente no se acerca”.
“Si ustedes queridos hermanos y
hermanas no quieren ser funcionarios, les diré una palabra: ¡Cercanía y
proximidad! Cercanía en el tabernáculo y cercanía con la gente. ¿Pero,
padre, la gente no viene? – Bueno vez a buscarla”, dijo el Papa levantando
aplausos.
!Pero, padre, los muchachos no
vienen¡ Inventa algo para acercarte a ellos con actividades en el oratorio. Cercanía
con la gente, cercanía con el Señor en el tabernáculo”.
El Papa exigió que sean pastores
cercanos al pueblo y que no sean “clérigos de
Estado”. “Cercanía significa: misericordia. En esta tierra donde Jesús se
reveló, como Jesús misericordioso, un sacerdote no puede no ser misericordioso
y, sobre todo, en el confesionario”.
“Piensen ustedes como recibiría
Jesús a esta persona. Suficientes golpes ha recibido de la vida este pobrecito”.
Y luego cita el extremo de que
un sacerdote no pueda dar la absolución durante la confesión: “Entonces, dale
la consolación del hermano, del padre, invítalo a seguir adelante, convéncelo
que Dios perdona todo…vuelve”.
“Jamás
echar a alguien del confesionario”,
exhortó. Francisco insistió en mostrar cercanía y ser padres. “¡A ti no te
importa ese pecador que lo expulsas así¡”.
El Papa luego quiso relajar el
público asegurando que hablaba en general y que no se refería a un caso en
particular e insistió en la misericordia en el momento de la confesión.
“El
confesionario no es el estudio de un psiquiatra. El confesional no es para
excavar en el corazón de la gente”. Francisco explicó que el confesionario es
el lugar de la misericordia y el lugar del encuentro de Dios con su hijo”.
Francisco subrayó que se
necesitan “entrañas de la misericordia”. ¿Saben dónde se encuentran estas
entrañas de la misericordia? En el tabernáculo”.
Luego, invitó a las religiosas a
ser “madres” pues las indicó como “icono de la virgen y de la Iglesia”. La mamá
iglesia no tiene la imagen de “solterona”. Las invitó a ser fecundas en una
espiritualidad que refleje el amor de la Iglesia y su rostro y sentir de mujer.
Por eso, insistió en que las
religiosas que llevan el amor dentro al final de sus años tendrán una sonrisa
en los labios, al contrario de mujeres solteronas y tristes.
El Pontífice también pidió a los
consagrados y consagradas más jóvenes de evitar la mediocridad en la vocación.
“Y vosotros, los más jóvenes,
cuando ante pequeñas frustraciones que les desalientan tiendan a encerrarse en ustedes
mismos, a recurrir a estilos y diversiones que no están acordes con vuestra
consagración, busquen sus raíces y miren
el camino recorrido por los mayores”.
Y
sucesivamente, les advirtió: “Es mejor que tomen otro camino a vivir en la
mediocridad. Esto para los jóvenes, están en tiempo y la puerta está abierta”.
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente:
Aleteia






