“No somos una escuela, somos un camino espiritual”, dijo Andrea Barvi, exestudiante y subdirectora del Grupo Allievi
En
el Vaticano, existe un grupo de jóvenes entre 15 y 18 años que voluntariamente
decidieron comprometerse, por tres años, a despertar a las 6:30 a.m. cada
domingo para orar y estudiar en la casa del Papa Francisco.
“La
disposición de los muchachos a venir en primer lugar es un signo de cierta
disposición interior para seguir un camino de fe”, aseguró Mons. Joseph Murphy,
asistente espiritual de la asociación Grupo Allievi.






