Porque morir es «cruzar una puerta a la deriva para encontrar lo que tanto se buscaba»
Después de una dolorosa batalla contra el cáncer, Nolan moría como nació, en los brazos de Ruth, su madre. Tenía cuatro años y había resistido por amor a ella, hasta que Ruth le dio «permiso» para irse ya al cielo: «No tienes que luchar más».
José Luis Martín Descalzo, en uno de esos latidos últimos que nacen para quedarse eternamente, escribía que «morir solo es morir», porque «morir se acaba». ¿Y es posible creer, cuando apenas queda la fe, que cruzar esa puerta es, solamente, un paso a la deriva? Aquella promesa, confesada por este sacerdote y escritor –amante de Dios y de su Palabra–, desvelaba el secreto de la fe: ese mandamiento que nos recuerda que sólo salvaremos nuestra existencia si vivimos por y para el amor.






