A pesar de ser español, Glenn
Caliba se ha tenido que enfrentar a los prejuicios contra los inmigrantes. Hoy,
sin embargo, los periodistas hacen cola para entrevistarle
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Glenn Caliba, a la izquierda, junto a Josep Masabeu, presidente de
Braval
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Entre
los desprecios por la nacionalidad de sus padres –filipinos– y la fila de
informadores dispuestos a ponerle de ejemplo aparece, principalmente, el
proyecto solidario Braval, un centro de apoyo socieducativo promovido por el
Opus Dei en Barcelona.
Glenn
Caliba es español, nacido en Barcelona hace 30 años. Sus padres y sus
facciones, sin embargo, son filipinos, lo que le ha granjeado no pocas
incomprensiones. «He visto a señoras mayores que agarraban el bolso
disimuladamente con más fuerza al ver que me acercaba. En una ocasión, incluso,
una persona pasó delante de mí y preguntó en voz alta: “¿Desde cuándo estudian
negros aquí?”».






