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30.6.22

PAPA FRANCISCO ADVIERTE CONTRA EL RIESGO DE «MIRAR AL PASADO» EN LA IGLESIA

Citando a De Lubac, el Papa clama contra un "cristianismo clerical, cristianismo formalista, cristianismo aburrido y endurecido", en la homilía de la entrega de palios a los nuevos arzobispos

Antoine Mekary | ALETEIA

Con motivo de la bendición de los palios de los arzobispos nombrados durante el año pasado, el Papa Francisco advirtió contra una Iglesia que da «una impresión de tibieza e inercia» que se deslizaría «hacia la mediocridad espiritual», el 29 de junio de 2022. En la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el pontífice se opuso a esta Iglesia “retraída en sí misma” con una Iglesia sinodal que acogiera a todos y se mantuviera “erguida” para librar el “buen combate”.

El Papa Francisco, que no presidió la Misa, primero bendijo los palios de los 44 arzobispos metropolitanos recién nombrados, durante la ceremonia celebrada en la Basílica de San Pedro en Roma.

10.2.22

«LOS PRIMEROS CRISTIANOS NOS DIRÍAN: “¡DESPERTAD, CUÁNTO MONTAJE TENÉIS!”»

Los trabajos del Grupo de Investigación sobre los Orígenes del Cristianismo están siendo estudiados por los consejos episcopales de algunas diócesis españolas. «Lo que vivieron los primeros cristianos está dormido en nuestro ADN, pero se puede revivir», aseguran

Banquete eucarístico en las catacumbas de san Calixto, en Roma

«En el origen de todo está una experiencia, la experiencia de Jesús», afirma el teólogo Rafael Aguirre, del Grupo de Investigación sobre los Orígenes del Cristianismo, que acaba de publicar su tercer trabajo: De Jerusalén a Roma. Su último capítulo, en el que los autores reflexionan sobre el cristianismo actual a la luz de la vida de las primeras comunidades, está siendo estudiado por los consejos episcopales de algunas diócesis españolas.

Sobre los primeros cristianos ha recaído un velo de romanticismo que ha tapado sus aportaciones a través de los siglos. ¿Qué se puede rescatar?

El cristianismo surge de una experiencia de Jesús y de convivencia en la comunidad. Fue tan potente que enseguida adquirió una gran fuerza vital y expansiva, pero fue muy plural, y no respondía a un plan preconcebido. Esto es lo más importante de todo, y continúa siendo la raíz de nuestra fe. Con el tiempo, esto fue evolucionando en formas de vida, ritos y doctrinas, que tienen un componente cultural condicionado históricamente. No son un valor absoluto y deben saber evolucionar.

30.3.21

EL PAPA FRANCISCO: EL CLERICALISMO ES UNA PERVERSIÓN

“Nos sirve de ejemplo la Virgen María, que acoge a todos, sin distinciones”, dijo el Papa en la audiencia al Colegio Mexicano

Alberto PIZZOLI / AFP

El papa Francisco invitó hoy a 85 sacerdotes a alejarse del ‘clericalismo perverso’ y a tener cuidado con la “mundanidad espiritual” que es la “puerta de la corrupción”.

“Nos sirve de ejemplo la Virgen María, que con ternura de madre refleja el amor entrañable de Dios que acoge a todos, sin distinciones.” El papa Francisco recibió en audiencia a la Comunidad del Pontificio Colegio Mexicano este lunes, 29 de marzo de 2021, en el Palacio Apostólico Vaticano.

Una mirada de “ternura, reconciliación y fraternidad”, pidió el Papa a los sacerdotes mexicanos en medio de la actual crisis causada por la pandemia.

9.5.16

EL “VICIO DEL CLERICALISMO” ES ALIMENTADO POR LOS LAICOS

A través de una permanente purificación profética, se hace realidad la vida del laico como actor de la Iglesia en su vida espiritual, sacramental y litúrgica, en el testimonio de la fe y la esperanza vivida en la caridad


“Al interior de la Iglesia existe un horroroso vicio llamado clericalismo, el cual entorpece la participación de los laicos de manera creativa y constructiva. 

Tiene distintas manifestaciones, pero comparten el hecho de pretender reducir la vida de la Iglesia a la acción del clero”, ha escrito el analista e historiador mexicano Jorge Traslosheros en un reciente artículo publicado en varios periódicos del país.

Sobre este particular y sobre algunos temas decisivos para la Iglesia en América Latina, Aleteia presenta la siguiente entrevista.

En días pasados se dio a conocer una carta del Papa Francisco, dirigida al Cardenal Marc Ouellet en su calidad de Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, como motivo de una reunión en la que trataron sobre la participación de los laicos. En su misiva, identifica el clericalismo como la principal amenaza para la evangelización en América Latina.  ¿Qué opinión le merece a usted esta misiva?

Con gran caridad dirige la carta a sus hermanos obispos, para reflexionar sobre las distintas actitudes que fomentan la clericalización de los laicos. Para evitar este vicio, apunta, es necesario entender la Iglesia desde una perspectiva más profunda, vivencial y bíblica, esto es, como el Pueblo fiel de Dios. En esta lógica, afirma, se dan pasos decisivos contra el clericalismo cuando el obispo se ubica, no como el mandón del pueblo, sino como pastor capaz de seguir, orientar y confiar en la feligresía.

¿Qué ejemplos de este nuevo caminar propone el Papa en su carta al cardenal Oullet?

Francisco pone como ejemplo de un laicado maduro que sabe caminar en comunión con sus pastores, las muy diversas manifestaciones de la religiosidad popular, por ser un espacio de inculturación del Evangelio. Ahí, a través de una permanente purificación profética, se hace realidad la vida del laico como actor de la Iglesia en su vida espiritual, sacramental y litúrgica, en el testimonio de la fe y la esperanza vivida en la caridad.

Es algo históricamente equivocado lo que ha derivado en eso que usted llamaba en su artículo “el horroroso vicio del clericalismo”, ¿no le parece?*

El Papa sostiene que el clericalismo se origina en una relación equivocada del obispo con la feligresía, y tiene razón. Sin embargo, como laico del común también entiendo que, las peores actitudes clericalistas no provienen de sacerdotes, obispos o religiosos. El vicio es alimentado principalmente por nosotros, los laicos.

¿Cómo es eso?

Invito a los lectores a reflexionar sobre tres actitudes muy comunes entre nosotros, dos de las cuales son leña seca en las llamas del clericalismo: el infantilismo, el adolescente contestatario y el laico maduro. Estas formas de pararse en la Iglesia no tienen nada que ver con la edad de las personas, mucho menos con el nivel de escolaridad. He visto niños con una fe verdaderamente madura y adultos cuya berrinchuda actitud haría palidecer al más huraño de los adolescentes.

 ¿Podría ser más explícito?

El infantilismo es lo que normalmente entenderíamos por una actitud clericalista. El laico exige al clero resolverlo todo, para seguir sus instrucciones, evadiendo la toma de decisiones y responsabilidades. Observa una tramposa docilidad pues, cuando el “padrecito” no hace lo que el laico quiere, se desatan los berrinches y las patadas hasta que al pobre hombre no le queda más remedio que dar las órdenes apropiadas.

El laico adolescente contestatario presume de ser independiente; pero entiende por ello una corrosiva actitud criticona contra el clero, especialmente contra los obispos. Los “padrecitos” deben ser y hacer como ellos digan, so pena de sufrir el juicio lapidario. La caridad, obvio, no es su fuerte. Abundan en medios académicos, intelectuales y opinocráticos. Suelen identificarse a sí mismos como los auténticos católicos. Unos se ubican en los márgenes de la vida eclesial bajo el chantaje de haber sido exiliados, cuando deberían hablar de autoexilio; mientras otros se trepan a los escritorios de los obispos.

¿Los “maduros” son una especie en peligro de extinción?

Entienden la fragilidad de la condición humana al interior de la Iglesia, pero también el llamado de la gracia que se realiza en la acción, en la oración, en la liturgia y en la comunión de bautizados. Porque asumen su responsabilidad cotidiana, son capaces de convertirse en misioneros y discípulos de Jesús, según dones y carismas propios, ahí donde Dios les ponga, siembre o mande.

¿Existen en su país?

En México, estoy seguro, son la mayoría silenciosa de la Iglesia. Sin embargo, atentos al llamado del Papa, ha llegado el momento de juntar al testimonio honrado, la palabra franca.


Fuente: Aleteia
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