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19.10.22

CÓMO LEER (Y ENTENDER) EL ANTIGUO TESTAMENTO

Los libros de la Biblia anteriores al nacimiento de Cristo pueden resultar difíciles de comprender hoy, pero aportan algo valiosísimo a los cristianos

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Si se quiere llegar a ver claro, hace falta empezar por las tinieblas. Puede parecer paradójico, pero en el Antiguo Testamento la fórmula no es la de acudir allí donde hay luz, allí donde cabe distinguir inmediatamente un reflejo del Nuevo Testamento. Hay que acudir a lo que en principio parecería lo más opuesto.

Porque la luz que hay en el Antiguo Testamento no es sino una luz naciente. Y si uno está a pleno sol y tiene los ojos deslumbrados no verá la luz de la aurora.

Cuando uno entra en una cueva verdaderamente oscura, al principio hace falta quedarse en la oscuridad un poco de tiempo. Y a continuación las sombras enriquecen la penumbra.

9.6.21

LA RISA SALVA

En medio de mis pensamientos, me gusta asomarme a la ventana del cielo y ver a Jesús sonriéndome, me mira y se ríe y tengo paz

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Me gusta pensar que Jesús se ríe conmigo o incluso de mí, no me importa.Mira mi fragilidad y sonríe con mis torpezas. Es una risa ingenua y bonita. Me gusta su sentido del humor.

Creo en un Jesús que se ríe a carcajadas con mis errores, con mis obsesiones y mis miedos.

Para darme ánimo, para que no me paralice, para que le dé importancia sólo a lo importante y se lo quite a lo que no es fundamental.

Me gusta ese Jesús alegre que no está esperando con gesto serio a que falle para recriminarme y castigarme por todas mis caídas, como si le hubiera ofendido.

Ese Jesús al que sigo se ríe de mí, sonríe con los ojos y con la boca, con todos sus gestos. Y se alegra al mirarme en medio de mis batallas.

6.11.19

NUNCA OLVIDARÁ ESTA LECCIÓN DE SU VIEJO PROFESOR

Un relato que nos hace pensar cómo educar mejor

Hay un cuento en la tradición literaria hebrea que nos ayuda a ser mejores personas. Dice así:

Un día, se encontraron un joven y un anciano.

– ¿Se acuerda de mí?

El anciano contestó:

– Disculpa, pero no.

El joven dijo al mayor:

– Fui su alumno. Ahora soy profesor, como usted. Usted despertó en mí la vocación de maestro. El viejo profesor se mostró sorprendido. El joven le explicó a continuación:
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