El
hombre se contagia del ejemplo y de las opiniones de los que lo rodean.
Restaurar la vida cristiana en la sociedad... es el desafío
Lo
relatado nos hace considerar cómo el hombre se contagia del ejemplo y de las
opiniones de los que lo rodean. También los ambientes juegan un papel
preponderante en lo que podríamos llamar de contagio. Es imposible que
encontrándose dos hombres no se influencien mutuamente, sea para el bien, sea
para el mal. Muchos se preocupan por la prevención de enfermedades contagiosas.
Pocos se dan cuenta o percatándose, toman una actitud de vigilancia, ante los
peligros de contagio "espiritual" en el convivio de los hombres.






