Son
muchas las parejas que lo comparten todo salvo la fe. Si estás en una situación
así y para ti supone una fuente de sufrimiento, haz este ejercicio a solas o
con tu esposo o esposa
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Muchos testimonios aluden
a la dificultad de vivir con un cónyuge que no comparte las mismas creencias
religiosas.
“Mi marido es
ateo y me cuesta vivir así. Me dice que la religión es para los débiles y me
resulta difícil ser feliz plenamente en mi vida de pareja porque no me
siento reconocida en esta dimensión espiritual de mi vida. Rezo por él, pero no
veo cambios y eso me apena y me desalienta”.
“Mi mujer me
acompaña de vez en cuando a misa para que sea un momento familiar porque ella
sabe que yo lo necesito, cosa que valoro mucho. Pero vivo mi fe solo, cuando me
encantaría tanto compartirla con ella. Me he implicado en la parroquia, pero
eso no satisface la carencia que sufro. Sin embargo, sé que mi mujer me ama”.