Nuestro Señor Jesucristo fue muy crítico con los fariseos por causa de su incongruencia en el decir y el hacer. ¿Qué podemos nosotros aprender de esto?
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Nuestro
Señor Jesucristo advirtió lo siguiente a sus discípulos acerca de los fariseos:
«ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus
obras, porque no hacen lo que dicen» (Mt 23, 3).
Seguramente estamos de
acuerdo con el Señor y pensamos que esos hombres actuaban con hipocresía
diciendo a todos lo que debían hacer, pero sintiéndose exentos de cumplir los
mandatos dejados por Dios a Moisés que -por supuesto- también eran para ellos.
Ciertamente, no se sentían
culpables, como lo prueba la parábola del fariseo y el publicano: uno daba
gracias a Dios porque pagaba el diezmo y no era como el otro, el cual no se
atrevía a entrar al templo y se golpeaba el pecho pidiendo perdón por ser un
pecador (Lc
18,10-14).






