Casos como los de Tim Farron o el alcalde de Verona muestran que
vuelve a ser muy difícil conjugar política y catolicismo sin sufrir la persecución
mediática o de contrarios
En
1673 Jaime, Duque de York, se vio obligado a renunciar a su cargo como Lord
Alto Almirantazgo. Jaime pertenecía a la Casa real inglesa y, en consecuencia,
estaba dentro de la línea de sucesión al trono… pero Jaime era católico.
En
la Inglaterra de la época, para ostentar cualquier cargo civil o militar se
tenía que realizar el siguiente juramento: “Yo, (nombre), declaro que creo
que no hay ninguna transubstanciación en el sacramento de la Cena del Señor, ni
en los elementos del pan y el vino, en o después de la consagración.”







