Valgo
por lo que soy, no por lo que dicen que soy
Cada
niño al ser bautizado es el hijo elegido y predilecto de Dios. Soy un
convencido de que al ser bautizado yo siendo niño Dios me dijo que me amaba
como su hijo predilecto. Pero también sé muy bien que con el tiempo me
olvido. Igual que esos niños que crecen también se olvidan.
Dejo
de sentirme predilecto de Dios. No oigo más esa voz tan cálida en mi alma. Me
duele la soledad y el silencio. Se apaga esa voz profunda que me hace sentir
que valgo mucho. Que soy especial a sus ojos.
Tal
vez son los hombres con sus voces graves los que me recuerdan que no soy
predilecto. No soy el elegido. No soy nada especial. Hay cosas que hago mal. Y
el amor tiene un precio. Si actúo como ellos esperan, entonces me aman. Me
dicen que no valgo y yo me lo acabo creyendo. Tiene su lógica.








