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15.1.23

PAPA FRANCISCO: LA SONRISA ES UNA PRUEBA DE LA MIRADA DE AMOR DE DIOS

El Papa Francisco dijo este sábado 14 de enero que “la sonrisa es una flor que florece al calor del amor”

El Papa Francsco saluda a una niña durante la audiencia de
este sábado 14 de enero. Crédito: Vatican Media

Lo hizo durante una audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano con la comunidad Papa Juan XXIII, una asociación católica fundada por el sacerdote Oreste Benzi en Italia.

Ante las familias y los niños presentes en la audiencia, el Papa Francisco aseguró que Dios “nos conoce a cada uno por nuestro nombre”. 

“No somos anónimos, no somos fotocopias, ¡somos todos originales! Y así debemos ser”, dijo el Papa recordando las palabras del Beato Carlo Acutis.

En esta línea, explicó que Dios nos ve con “la mirada del amor” y aunque también ve nuestras limitaciones, “nos ayuda a soportarlas”.

26.12.19

CÓMO HACER DE TU VIDA UN PARAÍSO

¿Cuál es la mayor felicidad?

Sé que aquí apuro las delicias de una vida efímera. Y sé que siembro semillas de vida eterna con mis manos torpes. Lo sé por mis obras, por mis palabras, por mis gestos, que me hablan de un amor más pleno, infinito. Reflejan una realidad que sueño. Porque sé que mi amor puede ser reflejo de un amor eterno.

Decía el Padre Kentenich: ¿Qué constituye la mayor felicidad del hombre, en la gran mayoría de los casos, ya aquí en la tierra? Es el habitar en el corazón del otro espiritualmente: yo en ti, tú en mí y los dos unidos en el otro. Quien aquí en la tierra realmente amó de corazón, de un modo puro e ideal, puede vislumbrar lo que significa: debemos estar introducidos en el seno de la Santísima Trinidad”.

Sé que el amor humano me lleva al amor de Dios. Mi capacidad de amar y ser amado le da sentido a mi vida. Mi capacidad de cobijar y ser cobijado. Dios me ata a Él con lazos humanos. ¡Qué difícil tocar su rostro cuando me faltan los vínculos humanos hondos y verdaderos! ¡Y qué fácil verle en el amor más sincero!

4.12.19

NO LO OLVIDES: ERES “HIJO PREDILECTO” DE DIOS

Valgo por lo que soy, no por lo que dicen que soy

Cada niño al ser bautizado es el hijo elegido y predilecto de Dios. Soy un convencido de que al ser bautizado yo siendo niño Dios me dijo que me amaba como su hijo predilecto. Pero también sé muy bien que con el tiempo me olvido. Igual que esos niños que crecen también se olvidan.

Dejo de sentirme predilecto de Dios. No oigo más esa voz tan cálida en mi alma. Me duele la soledad y el silencio. Se apaga esa voz profunda que me hace sentir que valgo mucho. Que soy especial a sus ojos.

Tal vez son los hombres con sus voces graves los que me recuerdan que no soy predilecto. No soy el elegido. No soy nada especial. Hay cosas que hago mal. Y el amor tiene un precio. Si actúo como ellos esperan, entonces me aman. Me dicen que no valgo y yo me lo acabo creyendo. Tiene su lógica.

4.11.19

LA MIRADA DE DIOS

Es la mirada de un Padre ante su hijo pequeño, una mirada que reconforta, llena al alma de paz, robustece, alienta y da seguridad

«Adán, ¿dónde estás?» : es el lamento de Dios que hace ante el hombre, salido de sus manos, que huye de él. «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí».  El hombre escapa de Dios, se esconde de su Creador. Rehuye de su mirada y siente vergüenza cuando éste pasa a su lado. Ya no aguanta ver su rostro.

«Adán, ¿dónde estás?» Esta pregunta compasiva que hiere el alma de compasión, casi un ruego, se viene repitiendo a lo largo de la historia de la humanidad. El hombre teme la mirada de Dios. No soporta verlo. Y prefiere esconderse, apartarse lejos de Él, mirar las creaturas, volcarse hacia ellas antes que observar el rostro divino. 

¡Qué grande es el poder de la mirada! Hay miradas que alegran, tranquilizan. Miradas que sanan y curan. Miradas con ojos claros, compasivos, transparentes y sinceros, rebosantes de amor, ternura y misericordia. Unas despiertan compasión, otras hay que dignifican, algunas que perdonan. Miradas puras, inocentes, infantiles o llenas de experiencia y surcadas por la presencia de la sabiduría.

6.10.18

LA MIRADA DE DIOS

Es la mirada de un Padre ante su hijo pequeño, una mirada que reconforta, llena al alma de paz, robustece, alienta y da seguridad

«Adán, ¿dónde estás?» : es el lamento de Dios que hace ante el hombre, salido de sus manos, que huye de él. «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí».  El hombre escapa de Dios, se esconde de su Creador. Rehuye de su mirada y siente vergüenza cuando éste pasa a su lado. Ya no aguanta ver su rostro.

«Adán, ¿dónde estás?» Esta pregunta compasiva que hiere el alma de compasión, casi un ruego, se viene repitiendo a lo largo de la historia de la humanidad. El hombre teme la mirada de Dios. No soporta verlo. Y prefiere esconderse, apartarse lejos de Él, mirar las creaturas, volcarse hacia ellas antes que observar el rostro divino. 
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