La vida cristiana es un testimonio de congruencia y honestidad; es ser de una sola pieza, aprender a enfrentar tus problemas, buscar ayuda y resolverlos bien. El verdadero amor a ti y a Dios no tiene doble cara ni se puede simular
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| Simona Pilolla 2 | Shutterstock |
Cuentan que una persona fue a
consulta con un psiquiatra en la ciudad de París y después de relatar toda su
tristeza y desilusión de la vida, el Psiquiatra le comentó que lo que le hacía
falta era reírse y divertirse un poco más; para lograrlo, le aconsejó que fuera
a ver un show del famoso payaso francés Garride. La persona le contestó : «Yo
soy Garride».
Claro, el psiquiatra no identificaba
a Gerar Borde como el payaso, pues no tenía su atuendo de actuación.
Lo que es importante destacar es
que muchas personas viven aparentando una mayor felicidad y gusto por la vida
de la que en realidad tienen. Es decir, llevan una vida doble, por dentro son
infelices y simulan otra cosa. Tienen todo lo necesario para ser felices y no
lo son. Algo les pasa que no encuentran gusto y satisfacción a pesar de lo que
tienen.




















