Jamás me creí capaz, hasta que me
vi allí
«¿Qué
hago yo aquí?», se preguntó Carlos nada más bajar del avión. Acababa de llegar
a Etiopía. Comenzaban tres años de misión que cambiarían su vida. Carlos
Córdoba es laico y la llamada a la misión le había llevado a posponer una
posible boda.
«Al
llegar a mi destino final –Abobó, en la diócesis de Gambela–, me recibieron un
matrimonio y una laica consagrada, italianos. No conocía su idioma y me sentía
raro», recuerda.






