Este es el momento en el que Jesús se deja ver, si tú
quieres
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| ESB professional - Shutterstock |
La
sed es una necesidad que inevitablemente acompaña nuestros días. En el viaje,
en el camino, podemos perder muchas cosas, pero nada es más necesario que el
agua. En nuestros días se ha convertido incluso en una moda: junto al celular
siempre tenemos una botella de agua. Si lo miramos bien resulta ser una imagen
nuestra vida: hay cosas sin las que no podemos vivir.
Esto también se aplica en
nuestro viaje espiritual, porque, al igual que a la mujer samaritana, Jesús
nos pide que presentemos nuestro deseo más profundo ante Él. Por estos días se nos
hace imperativo buscar en el corazón y darnos cuenta que
hemos estado intentando saciar nuestra sed en las fuentes equivocadas.
En lo cotidiano estamos
inmersos en el ruido y la actividad. No prestamos atención. No
vamos adentro. Pero, ahora que todo se acalla, que todo se pone
en silencio y en pausa; ahora que todo se despeja, se subraya la diferencia
entre lo que verdaderamente importa y lo que no. Es el momento en que hay más luz. Es
el momento en que vemos mejor. De hecho, esté es el momento en el que Jesús se
deja ver, si tú quieres.







