No es nada
desdeñable el porcentaje de españoles que muestran cercanía, interés y
curiosidad por cuestiones y prácticas esotéricas, paranormales, mágicas… que,
aunque parezcan inofensivas, no lo son
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| Foto: Agathe LM |
Esther
fue víctima de una víctima de santería: perdió todo lo que más quería; María
encontró en la Cábala, una secta inspirada en el judaísmo, un lugar donde
sentirse bien, aunque no duró mucho. Las dos atravesaban un momento complicado
en su vida y fueron arrastradas. Vivieron un auténtico vía crucis del que
todavía se están recuperando.
El
valor que los españoles otorgan a cuestiones esotéricas, paranormales y mágicas
no solo no es baladí, sino un factor de riesgo ante ofertas sectarias o la
acción de curanderos, santeros y videntes, entre otros.








