El Servicio de Asistencia
Religiosa Católica de Urgencia (SARCU) cumple un año llevando el consuelo de
Dios a quienes en la noche sufren más su soledad y su angustia
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| Foto: Pixabay |
4:30 de la
madrugada del domingo 29 de abril: el sacerdote Diego Cristóbal Calvo recibió
una llamada de urgencia: «Marcelo se muere», sonó al otro lado del teléfono,
«pero antes se quiere casar».
Marcelo y Mari Carmen fijaron la fecha de su boda
para el 30 de mayo, pero la enfermedad de Marcelo se le adelantó y el sábado
por las noche le dieron apenas unas horas de vida, así que pidió a su familia
la presencia de un sacerdote en el hospital 12 de Octubre, por si no lograba
llegar al Sí, quiero. Y
así fue como llamaron al SARCU, el Servicio de Asistencia Religiosa Católica de
Urgencia, en el que Diego estaba de guardia esa noche.







