Se trata de una experiencia de Santa Teresa que estando en gran unión con Dios, sintió cómo su corazón era traspasado por una lanza, fundiéndose por completo en el amor de Dios
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| Revista Ecclesia |
Cada 26 de agosto se celebra el
Día de la Transverberación de santa Teresa, una experiencia mística que la
Santa experimentó en 1560 en el Convento de la Encarnación de Ávila, y que
relata con palabra vibrante en su Libro de la Vida: «Quiso el Señor que
viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado
izquierdo, en forma corporal… No era grande sino pequeño, hermoso mucho, el
rostro tan encendido, que parecía de los ángeles muy subidos, que parecen todos
se abrasan… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me
parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas
veces y que me llegaba a las entrañas; al sacarle, me parecía consigo y me
dejaba toda abrasada en amor grande de Dios» (Vida, 29, 13).







