La propuesta, que ya ha superado el bloqueo en el Congreso de los
Diputados, no ha tenido en cuenta la opinión de la profesión médica y deja
fuera de los procesos a los profesionales de la salud mental
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Una activista trans se manifiesta ante la sede del PSOE. Foto: Europa Press/Alejandro Martínez Vélez |
A medida que avanza la conocida ley trans —ya ha superado el periodo de enmiendas
parciales en la Comisión de Igualdad del Congreso, en la que se tramita— las
voces en contra crecen.
En las últimas semanas, se han posicionado numerosas
sociedades médicas. Lo han hecho la de Psiquiatría y Salud Mental, la de
Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia, la de Pediatría… Y también la
Organización Médica Colegial (OMC), que agrupa a los colegios de médicos de
España. En todos ellos, aparecen ideas comunes.
En primer lugar, que esta
proposición se ha hecho de espaldas a los profesionales sanitarios, sobre todo
los de la salud mental, a los que se deja fuera. Su opinión no será necesaria
para que una persona, adulta o menor, pueda cambiar su
sexo legal. De hecho, según la Asociación Española de Psiquiatría de
la Infancia y la Adolescencia, se da la paradoja de que la ley establece que un
funcionario del Registro Civil debe informar a la persona que solicite el
cambio de las consecuencias jurídicas de ese acto, pero no recoge que un
profesional comunique el impacto en la salud mental.