Viajaron a pie desde su Francia natal hasta Tierra Santa, viviendo a base
de poco más que la generosidad de desconocidos
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| Courtesy of Benoit Garnier and Ophélie Dechancé |
“Todos somos un
poco peregrinos toda nuestra vida”, dice Benoit Garnier. Garnier quizás esté
hablando metafóricamente pero, durante un año muy intenso, él y su amiga
Ophélie Dechancé han sido peregrinos en un sentido muy literal, en un camino a
pie desde su Francia natal hasta Tierra Santa.
Dechancé, de
París, y Garnier, de Besanzón, salieron del este de Francia en el verano de
2018. Casi un año después, atravesaron las antiguas murallas de Jerusalén,
después de vivir a base de poco más que la generosidad de los desconocidos que
encontraban por el camino.
Estos
mendicantes, ambos veinteañeros, se conocieron brevemente mientras estudiaban
en Estrasburgo, él ingeniería y ella logopedia. Pero no estrecharon vínculos hasta que Dechancé respondió a una
consulta que Garnier hizo por Internet buscando personas interesadas en la
peregrinación.






