El
11 de febrero de 2013, el anuncio sin precedentes de un Papa que deja el
ministerio por razones de edad continuando a vivir como “emérito” al lado de su
sucesor. El error a evitar es recordarlo sólo por esta razón
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| Papa Benedicto XVI |
Han
pasado seis años desde aquel relámpago en un cielo sereno, la primera renuncia
de un Papa por razones de salud y de vejez. El 11 de febrero de 2013, Benedicto
XVI, casi al concluir el octavo año de su pontificado, anunció su voluntad de
dejar el ministerio petrino a finales de ese mes, porque ya no se sentía capaz
de llevar – física y espiritualmente – el peso del pontificado. El peso de un
ministerio que en el último siglo ha cambiado profundamente en la modalidad de
su ejercicio, con el agregarse de celebraciones, compromisos, nombramientos y
viajes internacionales.






