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1.10.21

ALGO QUE ME AVERGÜENZA SE HIZO PÚBLICO, ¿CÓMO AFRONTARLO?

Me importa demasiado lo que la gente piensa, dice, hace... pero en realidad es mejor que conozcan mi verdad, vivir en libertad, sin miedo

DisobeyArt/Shutterstock

No hay nada que permanezca oculto para siempre. No hay nada que se guarde bajo las sombras de la noche sin que nunca irrumpa el sol del amanecer.

Nada es tan puro como parece por la apariencia que refleja. Puede haber alguna impureza escondida.

Tampoco hay nada tan sucio como lo que veo mirando desde la distancia. Por miedo me escondo, me protejo, que nadie me mire, que nadie sepa. Leía el otro día:

«No le gustaba mostrarse a sí misma, hablar de su pasado y de sus decisiones tomadas. Hacerlo era una forma de exponerse al peligro, una manera de bajar la guardia de ese muro de contención, firme e infranqueable, que se había construido a su alrededor para evitar ser juzgada por lo que hacía o dejaba de hacer, por lo que decía o callaba, por lo que era o dejaba de ser. Llevaba grabado a fuego en su conciencia de niña las veces que la habían sentenciado y condenado de manera inmisericorde aquellos que se creían mejores que ella».

Paloma Sánchez-Garnica, Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido

2.10.20

¿SERÁ VERDAD QUE UN ERROR PUEDA SALVAR MI VIDA?

Hay errores en la vida que tal vez pueden ser mi salvación. Equivocaciones en los caminos que me llevan a casa

file404 - Shutterstock
Las cosas no siempre son lo que parecen. Las apariencias me confunden. Me dejo engañar por mi ojo, por mi percepción de las cosas, por mi mirada llena de prejuicios. Hay errores en la vida que tal vez pueden ser mi salvación. Equivocaciones en los caminos que me llevan a casa.


Puede haber pérdidas que saquen lo mejor de mi alma. Contratiempos que despierten fuerzas que desconocía. Puedo emprender el mismo camino demasiadas veces. Y subir la misma cuesta pensando que tenía que bajarla.


Puedo regresar al punto de partida cuando me parecía que las cosas estaban yendo de forma perfecta. Puede ser que los cielos se rompan con el sol cuando temía las peores lluvias. Y el frío puede helar mis huesos esperando ese calor que me haga arder por dentro.

10.4.19

TÚ ERES MUCHO MÁS QUE TUS ERRORES (Y DIOS INFINITAMENTE MÁS)

¿Es eso lo que Dios quiere? No hagas. No digas. No vayas. No ofendas. No hieras. No mates... ¡Los mandatos de Dios son para que tenga vida!

Shutterstock
Sé que la vida consiste en hacer la voluntad de Dios. Pero a menudo no sé que quiere. Otras veces tengo ansiedad al pensar que me está pidiendo algo que no soy capaz de hacer.

Me da miedo fallar. Temo emprender caminos que no van a colmar mi corazón. Me asusta confundirme. ¿Cómo puedo saber lo que Dios quiere?

Una persona comentaba:

“No sabes la angustia que me produce escuchar la frase: aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Me produce ansiedad. ¿Y si no estoy haciendo lo que Dios desea de mí? ¿Hay una única respuesta posible, una sola elección valida, un solo camino de santidad?”.

11.3.19

DESCUBRÍ QUE FUI YO QUIEN TRAICIONÓ, ¿QUÉ PUEDO HACER?

Me quedé dormido en la vida eludiendo mi responsabilidad...

Me duelen mis negaciones. Mis traiciones ocultas y silenciosas. Quiero hacerlo todo bien y detesto el fracaso y la traición. Pero no logro vencer siempre. Fallo y me quedo dormido. Como los discípulos a una distancia de tiro de piedra mientras Jesús lucha entre la vida y la muerte en el Huerto de los Olivos.

Y yo traiciono su confianza. No estoy a la altura y no hago lo que Él quiere que yo haga. O lo que creo que espera de mí. No logro juzgarme a mí mismo. No logro ver si está bien o mal mi vida. Si le estoy siguiendo a Él o sólo busco mi comodidad. Y soy sacerdote. Pero no siempre le busco.

19.3.17

DESCUBRÍ QUE FUI YO QUIEN TRAICIONÓ, ¿QUÉ PUEDO HACER?

Me quedé dormido en la vida eludiendo mi responsabilidad...

Me duelen mis negaciones. Mis traiciones ocultas y silenciosas. Quiero hacerlo todo bien y detesto el fracaso y la traición. Pero no logro vencer siempre. Fallo y me quedo dormido. Como los discípulos a una distancia de tiro de piedra mientras Jesús lucha entre la vida y la muerte en el Huerto de los Olivos.

Y yo traiciono su confianza. No estoy a la altura y no hago lo que Él quiere que yo haga. O lo que creo que espera de mí. No logro juzgarme a mí mismo. No logro ver si está bien o mal mi vida. Si le estoy siguiendo a Él o sólo busco mi comodidad. Y soy sacerdote. Pero no siempre le busco.
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