Gracias a
los acuerdos Iglesia-Estado se han conseguido grandes logros como la
financiación de la Iglesia o la colaboración en torno al patrimonio artístico
religioso, pero aún quedan asignaturas pendientes, como la clase de Religión o
las exenciones tributarias de los edificios eclesiales
El
debate sobre la necesidad de reformar la Carta Magna, aprobada en referéndum
por mayoría en 1978, nos lleva a plantearnos la necesidad de debatir sobre la
vigencia de los acuerdos Iglesia-Estado que, salvo el referido al nombramiento
de obispos –firmado en fase preconstitucional en julio de 1976–, son
consecuencia de aquella ley fundamental del Estado que sigue siendo nuestra
norma para el establecimiento del Estado de Derecho en España.






