¿Cómo evitar ser presa
de ese dispositivo que ya se ha convertido en una extensión de nosotros mismos?
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Apenas te despiertas por la
mañana, ¿lo primero que haces es mirar el smartphone para ver
si tienes nuevos mensajes? ¿Este gesto lo repites muchas veces durante el día,
incluso cuando estás a la mesa, o con los amigos, o sales con tu pareja?.
Y la última acción del día,
antes de dormirte, ¿es controlar por enésima vez el correo electrónico, más
aún, te acuestas en compañía del smartphone? Pues entonces sufres
de una dependencia del smartphone, reconocida ya como una verdadera
enfermedad.







