Jesús es el maestro en la oración y nos enseña cómo hablar con Dios: "en un lugar solitario...". Una inspiradora reflexión del escritor Claudio de Castro
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«Tranquila y en silencio he mantenido mi alma como un niño saciado
que se aprieta a su madre; mi alma en mí nada reclama»
Salmo 131
Hoy me he levantado a las 4:00 a.m. Una voz
interior, un impulso del alma me pide orar. A esta hora de silencios es tan
fácil rezar, ponernos en la presencia paternal de Dios…
No hay ruidos que me distraigan, niños corriendo dentro de la
casa, autos pasando en la calle de afuera, el móvil recibiendo mensajes. Todo
es silencio y
adoración.








