El sacramento
confortará su ánimo contra las molestias de la enfermedad
Pregunta:
Hace
unos días llamamos a un sacerdote para que atendiera a un pariente que se
encontraba en estado grave. El sacerdote llegó cuando ya el enfermo había
perdido la conciencia; me sorprendió que igualmente le diera la «unción de los
enfermos». ¿Hizo bien? ¿No tendría que haber esperado a ver si recobraba la
conciencia? ¿Qué valor tuvo el sacramento si el que lo recibió no fue
consciente de ello?
Respuesta:
Estimado:
El
sujeto de la unción de los enfermos es el bautizado que ha llegado al uso de
razón. No es necesario que tenga perfecto uso de razón, ni que se haya
confesado alguna vez ni que haya hecho su primera comunión; basta con que tenga
el suficiente conocimiento para distinguir el bien y el mal y que pueda padecer
tentaciones del demonio. En todo caso, el sacramento confortará su ánimo contra
las molestias de la enfermedad. Tampoco se requiere el uso actual de razón; por
eso pueden y deben ungirse los enfermos destituidos ya del uso de los sentidos.
Tampoco se requiere el pecado actual, con tal de que el sujeto pueda pecar o
ser confortado contra las tentaciones; por eso puede y debe ungirse al pagano
adulto gravemente enfermo inmediatamente después de su bautismo (así lo declaró
la Congregación de Propaganda Fide el 26 de setiembre de 1821) [1].











