En el vuelo de regreso de Canadá, Francisco se refiere al viaje que acaba de terminar y del viejo y nuevo colonialismo
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| VINCENZO PINTO | AFP |
Dice que aún no ha pensado en
renunciar, pero le resta importancia: "se puede cambiar de Papa".
Habla del camino sinodal en Alemania, del desarrollo de la doctrina y de la
importancia de las mujeres en la transmisión de la fe.
«La puerta está abierta» a una
posible renuncia, pero por el momento el Papa Francisco tiene la intención de
continuar, incluidos los viajes internacionales. Lo confirmó él mismo durante
la rueda de prensa que ofreció en el avión de regreso de Iqaluit a Roma, al
final de su 37º viaje apostólico a Canadá, organizado del 24 al 30 de julio de
2022. Entre los otros temas tratados: la necesaria evolución de la moral y la «doctrina
del descubrimiento», un tema doloroso para los aborígenes canadienses.
Al final de los seis días de
travesía del Atlántico, durante los cuales se ha visto al Papa, de 85 años,
utilizar una silla de ruedas y un ascensor, admitió que no creía poder «mantener
el mismo ritmo de viaje que antes». «Creo que a mi edad, y con estas
limitaciones, tengo que ahorrar un poco para poder servir a la Iglesia, o por
el contrario pensar en la posibilidad de apartarme», añadió. «De momento, no
cambia nada», aseguró el Papa, antes de contemporizar: «pero ya veremos lo que
me dice la pierna».








