He pensado que era mi actividad desenfrenada la que tenía que satisfacer los deseos ajenos, en el fondo en una búsqueda enfermiza de mi propio yo
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A
veces puede ser que me fije más en la sed del hombre antes que en la mía
propia. Quiero calmar los miedos ajenos sin pensar en los míos.
Vivo queriendo sanar a otros siendo yo
el que tiene que ser sanado. Pienso que quiero conquistar el
Reino de Dios y se me olvida que es ese Reino el que ha de venir a mí.
Me preocupo de muchas cosas y no dejo
que Jesús se preocupe por mí. Ajetreado, inquieto, yendo de un lado
a otro tratando
de llenar vasijas de barro con un agua que yo no poseo.
Quisiera alzarme por encima de los vientos. Alcanzar las cimas más
altas sólo
con mi esfuerzo. Buscando una fuerza interior que con frecuencia
se agota.












