A veces le ponemos cercos a Dios para que no actúe demasiado. El padre Carlos Padilla reflexiona sobre el miedo a dejarle el control a Dios
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| Rainer Fuhrmann | Shutterstock |
Siento
que sirvo a muchos señores. Hay muchos dueños de mi corazón.
Me siento dividido por dentro.
Amo a Dios con toda mi alma. Lo amo de verdad desde que era niño.
Lo sigo, lo busco y quiero hacer su voluntad. Pero me cuesta tanto…
De repente hay otros señores a los que hago más caso. Me preocupan
más, me interesan más. Quisiera ser más libre de todo lo que no me conduzca a la felicidad
plena. Pero no es así. A menudo me dejo llevar y la vida se complica.
Tengo miedo de perder el control. Me lleno de afanes que no son los de
Dios. Me inquieto pensando en mí, en mi futuro y no
consigo nada. No logro soltar y dejar que Dios actúe.










