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24.1.23

CÓMO SER FELIZ TENIENDO TANTO MIEDO

La iluminadora respuesta de la Biblia, de Jesús, expuesta con realismo y belleza por el padre Carlos Padilla

Abdullah Ahmad | Unsplash | CC0

Los miedos me paralizan. La oscuridad no me deja caminar seguro. Me escondo detrás de esa puerta que oculta el futuro. Quiero volver atrás, a los días de niño cuando el miedo no era poderoso, o yo quizás era más valiente.

Quiero sentir la mano de mi padre, su presencia, el olor de su colonia, la seguridad de sus pasos, su voz que tranquilizaba todas mis inquietudes.

Quisiera volver a ser ese niño que sólo al ver a sus padres sentía que los miedos desaparecían como por arte de magia.

Ha pasado el tiempo, ha crecido el bosque de los miedos, ahora son más reales, o más violentos.

15.12.22

¿TIENES MIEDO? ACUDE A TU MADRE, LA VIRGEN MARÍA

Tenemos dos madres, una en la tierra y otra en el cielo a la que debemos amar, honrar, defender y acudir. Una bella reflexión del escritor Claudio de Castro

Anna Hecker | Unsplash

«Ante Dios, los ruegos de los santos son ruegos de amigos, pero los ruegos de María son ruegos de Madre»

San Alfonso

Recuerdo la alegría inmensa de aquellos niños que jugaban en el parque aquella tarde soleada. Mis hijos entre ellos. Disfrutaba mucho esos momentos de paz, en un ambiente sano, rodeado de la naturaleza, admirando la inagotable energía de los pequeños. «¿Es que nunca se cansan?», pensaba sorprendido. Y yo agotado solo de verlos. ¿Te ha pasado alguna vez?

Era el paseo reglamentario de las tardes. Llegaba del trabajo cada tarde y escuchaba la algarabía en mi casa: «¡Llegó papá! ¡Llegó papá!». Bajaban todos y nos íbamos de paseo, a comer postres y jugar en el parque.

13.12.22

CÓMO MARÍA LOGRA QUE VIVAMOS SIN MIEDO Y CON PAZ

Juan Diego sintió el abrazo de Nuestra Señora de Guadalupe cuando quería huir, no había reproche ni queja en su voz, solo amor y misericordia. Una preciosa reflexión del padre Carlos Padilla

Santiago Mejía LC | Cathopic

Miro a María. En el Tepeyac sonriendo a Juan Diego. La miro conmovido, como ese niño indio, ese Juan Diego que quiso de mil maneras huir de una misión demasiado grande para él.

Quiso evitar a María con una excusa, su tío estaba muy grave. ¿No habría alguien más que pudiera llevarlo a cabo? ¿Por qué él que no era nadie?

Otros le servirían a María o si no él, más tarde, cuando ya el problema de su tío estuviera resuelto.

Pero María lo eligió a él, el más pequeño de sus hijos. Lo fue a buscar a él cuando trató de evitarla.

Dios elige a los pequeños para sorprender a los sabios y arrogantes, a los que piensan que son algo y que lo saben todo. A los que creen que siempre tienen la razón y no necesitan de nadie para hacer lo que Dios les pide.

29.11.22

4 CLAVES PARA NO TENER MIEDO Y DAR NUESTRO SÍ A DIOS

A veces queremos controlarlo todo para poder decir sí. El camino de la confianza y de la fe se abre para nosotros

Shutterstock

Decir que sí o que no. Emprender un viaje o quedarme en casa. Decir te quiero o guardar silencio. Pronunciar tu nombre u omitirlo. Abrazarte con ganas o dejarte ir. Sostener tu mirada o bajar la mía.

Silenciar mis gritos o acoger tus quejas. Sentir tu nostalgia o gritarte mi alegría. Aceptar un camino o negar lo que me piden. Decía una escritora mexicana recientemente fallecida, Paty Laurent: «Debo reconocer mis precipicios».

1. RECONOCER NUESTROS PRECIPICIOS

Reconozco mis precipicios ante tantas dudas. Los abismos que se abren ante mis ojos ciegos. Y me da miedo dar un paso más, decir que sí, retomar mi camino. ¿Y si me estoy equivocando? ¿Si lo que decido ahora tiene consecuencias imprevisibles en el futuro? Me asustan esos precipicios que me invitan al vuelo.

29.9.22

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DEL SÍ DE MARÍA?

En esta bonita reflexión del Padre Carlos Padilla miremos a María y dejémonos educar por su sí

littlekop | Shutterstock

«No me quiere más Dios cuando mejor hago las cosas. Se conmueve cuando soy torpe y pierdo de vista sus ojos y me creo capaz de todo pero caigo. En ese momento sonríe con ternura»

Me gusta mirar a María en Nazaret. Contemplarla en silencio. Tocar las rocas, sentir el aire, dejarme llenar por la luz. Imaginar que se acerca a mí.

Dios se hace carne en un lugar, hic, aquí y en un momento, nunc, ahora. Ese momento en la historia en el que el cielo tocó la tierra y una niña pronunció su fiat, su hágase, su sí humilde y callado.

Lo dijo todo en pocas palabras y se abrazó a Dios para recorrer sus caminos. No tenía nada claro. No sabía el futuro ni controlaba el destino de sus pasos.

27.9.22

¿TEMES PERDER EL CONTROL? DEJA A DIOS SER DIOS EN TU VIDA

A veces le ponemos cercos a Dios para que no actúe demasiado. El padre Carlos Padilla reflexiona sobre el miedo a dejarle el control a Dios

Rainer Fuhrmann | Shutterstock

Siento que sirvo a muchos señores. Hay muchos dueños de mi corazón. Me siento dividido por dentro.

Amo a Dios con toda mi alma. Lo amo de verdad desde que era niño. Lo sigo, lo busco y quiero hacer su voluntad. Pero me cuesta tanto…

De repente hay otros señores a los que hago más caso. Me preocupan más, me interesan más. Quisiera ser más libre de todo lo que no me conduzca a la felicidad plena. Pero no es así. A menudo me dejo llevar y la vida se complica.

Tengo miedo de perder el control. Me lleno de afanes que no son los de Dios. Me inquieto pensando en mí, en mi futuro y no consigo nada. No logro soltar y dejar que Dios actúe.

8.8.22

PAPA FRANCISCO EN EL ÁNGELUS: NO TEMAN, NUESTRA HISTORIA ESTÁ FIRMEMENTE EN MANOS DE DIOS

El Papa Francisco recordó durante el rezo del Ángelus que Jesús alienta a no tener miedo ni a desesperarse, porque “nuestra historia está firmemente en las manos de Dios”, que siempre se preocupa por sus hijos con un “cuidado amoroso y providente”

Papa Francisco en el Ángelus del 7 de agosto de 2022.
 Crédito: Vatican Media

“Jesús anima a los discípulos y les habla del cuidado amoroso y providente del Padre, que se preocupa de los lirios del campo y de los pájaros del cielo y, por tanto, mucho más de sus hijos. Por eso no hay que afanarse y agitarse: nuestra historia está firmemente en las manos de Dios. Nos alienta esta invitación de Jesús a no temer”, dijo el Papa Francisco el 7 de agosto a los peregrinos y fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

En su reflexión del pasaje de Lucas 12,32 reconoció que “a veces, en efecto, nos sentimos presos de un sentimiento de desconfianza y de angustia: es el miedo a no lograrlo, a no ser reconocidos y amados, el miedo a no conseguir realizar nuestros proyectos, a no ser nunca felices, etc.”.

17.7.22

SE HACE MONJA CLARISA A LOS 30: “TENGO MIEDO, PERO TAMBIÉN CONFÍO EN DIOS”

 Michela está dispuesta a renunciar a todo para poseer "el todo que es Dios" cuando entre en el claustro

Diocesi Oria - Facebook

El pasado 28 de junio, Michela Parabita, de 30 años, se unió a las Hermanas Clarisas en la ciudad de Manduria, en el sur de Italia. Hizo sus votos de pobreza, castidad y obediencia en la plaza pública, formalizando su petición de su primera profesión religiosa de votos temporales en presencia de los fieles de la localidad y del obispo de Oria (de la que forma parte Manduria), Mons. Vicente Pisanelli.

Para Parabita, natural de la cercana Crispiano que trabajaba como enfermera, la elección de ser monja de clausura es una vocación radical, una vida consagrada al silencio y la soledad, compartida por otras clarisas mandurianas, de las cuales unas 15 estuvieron presentes en la Concelebración. 

17.5.22

SÉ QUE DIOS ME AMA PERO NO LO SIENTO

¿De dónde viene mi rabia? ¿Cómo es posible que reaccione de esa manera cuando no consigo mis metas?

Ray Hennessy | Unsplash | CC0

¿Dónde nace la rabia que tengo? ¿Cómo aprendo a convivir con la frustración que me provocan los fracasos?

¿Cómo acepto a quien me ha hecho daño aun sin haberlo querido? ¿Y cómo logro perdonar lo que no sé olvidar y me dejó tan herido?

Los imposibles me llenan el alma de miedos y angustias cuando me confronto con mi fragilidad.

Y la envidia me duele cuando deseo lo que otros poseen y a mí me falta. Me da rabia el éxito de mi enemigo si yo sueño con ese mismo éxito.

12.5.22

¿CÓMO LO HAGO PARA VIVIR SIN MIEDO?

Nada malo puede ocurrir, y si ocurre no pasa nada, es parte de la vida, si pierdo lo que ahora amo tendré que volver a levantarme

Malenkka | Shutterstock

Los miedos son parte de la vida. Hay épocas en las que aumentan. Otras en las que disminuyen. Pero siempre hay ciertos miedos ineludibles.

Miedo al fracaso

Tengo miedo al fracaso. Porque emprendo sueños y proyectos y no quiero fracasar. Quiero que me salgan bien las cosas, la vida misma. Los amores y los trabajos.

Quiero que mis anhelos queden satisfechos. ¿Y si no consigo lo que más deseo? ¿Si las decisiones que tomo al final no sirven para nada? ¿Y si aquello por lo que me esfuerzo no lo consigo después de mucha lucha?

Me da miedo fallar, no alcanzar la cima, caer derrotado antes de tiempo. Es humano ese miedo mío al fracaso, a la derrota. El esfuerzo que no obtiene recompensa.

7.4.22

GUERRA, PANDEMIA,… DE LA ANSIEDAD A LA PAZ

Cuando siento miedo me ayuda recordar que nada me pertenece, todo es un don inmerecido que suplico de rodillas y pido sobre todo confiar en Dios

Shutterstock

Tengo miedos ocultos. Miedos que brotan en el corazón al pensar en el futuro. Quizás porque el que ama siempre tiene miedo. El que sueña, el que se entrega.

Miedo a perder lo que amo y a quien amo. Es lo más humano, lo más verdadero. No tener miedo es propio de una máquina, de alguien sin sentimientos.

Tener miedo a lo que pueda suceder es lo que me hace más creatura. Incapaz de controlar la vida, el futuro, lo que va a suceder.

Trato de torcerle la mano al futuro con mi oración, pidiéndole a Dios que no permita que suceda lo que más temo. Pero al final, sucede y sólo me queda un camino: confiar.

21.2.22

ACABA ASÍ CON EL SENTIMIENTO DE CULPA QUE TE APLASTA

Mi forma de amar, de mirar, de hablar, de escuchar son formas únicas, nadie más lo hace como yo

GoodIdeas | Shutterstock

Es injusto que alguien pueda sentirse culpable por haber sobrevivido a una desgracia.

¿Por qué me voy a sentir culpable por salir vivo de un accidente, de una guerra, de un trauma? ¿Qué culpa tiene mi supervivencia?

Sí, no tiene sentido, pero sucede. El alma es así. Al que ha superado una enfermedad le gustaría que los demás, los otros enfermos que ha conocido también estuvieran sanos.

Síndrome postraumático

Es como si se sintiera culpable por haber sobrevivido él antes que otros. Es un síndrome postraumático. Como si estuviera mal haber sobrevivido a la muerte.

11.2.22

NEGAR LA REALIDAD NO SALVA: ENFERMA

Reprimir lo que he vivido, lo que ha dolido, no elimina el sufrimiento, lo aumenta, lo hace más hondo, más continuo

Prostock-studio | Shutterstock

Hay personas que viven permanentemente en la negación. Yo mismo lo hago a veces y así siento que estoy seguro, a salvo, en paz.

Pero, ¿qué logro cuando niego lo que veo, lo que he hecho o estoy haciendo, lo que ahora estoy sintiendo?

¿Por qué me engaño de esa manera? ¿Acaso desaparece la realidad cuando la niego cerrando los ojos?

¿O existe algo sólo cuando lo nombro? ¿Desaparece cuando lo callo, lo silencio, o lo tapo? ¿Se acaba el dolor cuando afirmo con fuerza que no lo siento?

28.1.22

¿LA REALIDAD TE PARECE DEMASIADO HORRIBLE?

Es todo un reto no huir hacia ideales soñados ni caer en la amargura, se trata de confiar en Dios y dejar que su amor dirija

Krakenimages.com | Shutterstock

Definitivamente no deseo ni el dolor, ni la enfermedad, ni la muerte. Nunca elijo el mal, ni el daño, ni la soledad forzosa. No quiero la derrota ni el fracaso en mis sueños y deseos.

Quiero que la realidad se acomode a lo soñado. Espero que las cosas salgan según lo previsto.

No soporto la demora en la realización de lo que espero. Ni me gusta aguardar, ni esperar.

Tampoco me consuela el pensar que mañana será mejor cuando el hoy no lo es. Ni saber que me esperan al otro lado del cielo los que han partido cuando su ausencia me duele.

Yo no quiero que las cosas sean como tienen que ser en lugar de ser como yo había planeado. Entonces sufro al pensar en el futuro incierto.

20.1.22

¿TE ESTRESA TENER QUE CUMPLIR EXPECTATIVAS? ROMPE ESA CADENA

Esperamos ciertos comportamientos y palabras y cuando no se dan llega la decepción, pero hay algo mejor que exigir y presionar

FGC | Shutterstock
Si no tuviera tantas expectativas sería más feliz. Mi felicidad interior, la paz que me habita, están unidas con las expectativas que tengo sobre la vida, sobre los demás, sobre las cosas que pasan.

Miro a las personas y espero ciertos comportamientos de ellas, espero que digan ciertas palabras o anhelo que adopten ciertas actitudes.

Pero no funciona así. Las cosas no son como yo espero. Y me defraudan. No se comportan como a mí me gustaría. O las cosas no suceden, las que yo quería.

¿Cuáles son esas expectativas que me frustran cuando no se cumplen? Son promesas no formuladas o incumplidas.

Promesas que creo que Dios me ha hecho, cuando no es así. Los tiempos de Dios son distintos a los míos.

3.12.21

¿VIVES CON MIEDO A HACER DAÑO?

Mira cómo tu debilidad, tu maldad, tu pecado puede convertirse en abono en el campo espiritual

Shutterstock

No me quiero sorprender cuando no estoy a la altura de lo esperado por mí o por otros. Cuando no doy la talla a la que quería llegar. Cuando no cumplo con aquello con lo que me había comprometido.

Mi pecado me asusta tan a menudo… Me desconozco en mi debilidad. Quiero decir que no y acabo cediendo. Quiero negarme a caer, pero caigo. ¿Cómo puedo caer tan bajo?

Comenta el padre José Kentenich:

«¿No les había dicho que no debo extrañarme? ¡Que semejante inmundicia se esconda en mí! Nunca supe que, interiormente, era tan sucio. Ya lo ven: es mi naturaleza. Es una naturaleza enferma, totalmente enferma. Debo ser desprendido de mí mismo. Ahora ya no me echo incienso, no digo más: ¡Cielos, qué lejos que he llegado! No, no, no. Ahora noto que soy capaz de todo«.

King, Herbert. King Nº 2 El Poder del Amor

30.11.21

¿DUDAS QUE PODRÁS VOLVER A EMPEZAR? BUSCA ESTO

En multitud de ocasiones, son las circunstancias excepcionalmente adversas o difíciles las que otorgan al hombre la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo

Shutterstock

El Adviento comienza con esperanza y alegría. Vienen días de paz, de vida, de gozo. ¿Qué desea el corazón humano? Tener paz, seguridad, justicia. Algo brotará que traerá una nueva vida.

Quiero cambiar el sistema, el mundo que me rodea. Acabar con las injusticias y con toda la inseguridad que me rodea. Quiero vivir en la paz que se me promete.

El primer domingo de Adviento, al encender la primera vela, comienza un tiempo de esperanza.

Ya no dudo del amor de Dios que viene a mi vida. Jesús me habla con esperanza de lo que viene por delante de míSe acerca mi liberación. Viene un tiempo de esperanza.

El corazón se alegra y siento que puedo confiar. Jesús viene a mi vida a cambiar mi corazón.

7.9.21

¿CÓMO TEMER Y CONFIAR AL MISMO TIEMPO?

¿No me dijo acaso Jesús un día que no me iba a dejar nunca en medio de mi vida? ¿No me pidió con vehemencia que no me agobiara por el mañana porque cada día tiene su propio afán?

Marina Vitale | CC0

Vivir entre el miedo y la confianza es la forma habitual de vivir. Confrontado con mis límites, consciente de mis posibilidades. Alarmado por los peligros circundantes. Acariciando la seguridad de mis raíces seguras en un hogar donde soy amado.

El vértigo que me plantea la vida, con cada día que se desploma delante de mis ojos. El paso traicionero del tiempo que se escapa sin darme cuenta por debajo de mi puerta. El frío que se hace fuerte en mi alma provocado por ese miedo que tengo a perderlo todo.

Que el presente estalle en mil pedazos convirtiendo mi vida en un relámpago fugaz perdido entre las sombras. ¡Cómo no gritar de miedo ante tanto dolor y tanta muerte!

4.9.21

¿POR QUÉ TENGO TANTO MIEDO A LAS TORMENTAS DE LA VIDA?

«La auténtica vida no está en la rebelión, si en la adoración silenciosa. No tenemos respuesta al problema del mal. No obstante nuestra tarea consiste en hacerlo menos insoportable y darle remedio sin orgullo»

GaudiLab | Shutterstock

Quiero una vida para servir. Quiero vivir sirviendo. Y quiero servir para poder vivir de verdad, a manos llenas. Por eso no quiero olvidar de dónde vengo.

Recuerdo con nitidez mi primer amor, esa perla escondida que descubrí un día. Toco entre mis manos ese tesoro encontrado en el terreno a veces confuso de mi alma. Vuelvo a revivir el motivo por el que me enamoré un día de Dios sin llegar a comprender ese día las consecuencias.

Hago memoria de la razón por la que pensé que mi vida merecía la pena sólo si me disponía a seguir los pasos de Jesús con calma y pasión. Con paz en el alma, con el rostro radiante de felicidad. Sabiendo lo que dejaba, aquello a lo que renunciaba.

6.8.21

6 SANTOS QUE VIVIERON CON MIEDO, Y SIRVIERON A DIOS IGUALMENTE

A veces la fe no siempre se lleva el miedo; nos da la gracia para vivir en medio de él

Public Domain

Con el coronavirus expandiéndose, escuelas y negocios cerrando, y diócesis cancelando misas públicas, hay un espíritu de miedo acechando al mundo.

A los cristianos se les dice que no teman, incluso se les prohíbe estar ansiosos (Filipenses 4,6), pero también vemos a Jesús asustado mientras reza en el huerto antes de su pasión.

Muchos de nosotros hemos experimentado una disminución de ansiedad, miedo y preocupación en cuanto hemos empezado a confiar más en el Señor.

Pero aun así seguimos estando asustados, especialmente ahora que estamos delante de una pandemia global.

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