Lo que nos impide en gran manera hacernos santos es nuestra dificultad para aceptar el Espíritu en nuestra vida
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| Natali _ Mis|Shutterstock |
El Espíritu
Santo es quien anima nuestra vida. Él es quien clama en nuestro interior
al Padre y el que nos enseña a imitar al Hijo.
Para poder
recibirlo en nuestra vida, debemos favorecer estas prácticas:
1. LA ALABANZA Y
LA GRATITUD
Quizá, lo que
nos impide recibir de Dios gracias más abundantes es simplemente no reconocer
las que nos ha concedido y no agradecérselas.
No hay duda de
que si damos gracias a Dios con todo nuestro corazón por cada gracia
recibida, Él nos concederá aún más.


















