¿Sabes a qué apostolado te llama Dios y cómo llevarlo a cabo? Una magnífica reflexión del padre Carlos Padilla
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El
apóstol no descansa nunca. No hay momentos en los que deje de ser un apóstol
enviado por Dios. Siempre soy apóstol. En el trabajo, con los amigos, de
vacaciones, en casa.
No me quito el uniforme de apóstol cuando llego a casa cansado,
después de un día duro en el trabajo y me enfrento con los míos, con mi
familia.
En ese momento no me relajo, no dejo a un lado mis principios, no
pienso que allí, en la intimidad de mi
cuarto, nadie me ve.
Justamente el principal apostolado
comienza cuando llego con los míos, con los que amo y me aman como soy.










