Cada etapa de la vida tiene su tinte especial, hay que aprender a disfrutar el "aquí y el ahora", ya que la vida pasa más rápido de lo que esperamos...
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Cuando te dan el título de
“padre” o de “madre”, te pasas unos cuantos veranos obligado a no sentarte más
de cinco minutos seguidos en la arena, porque tu bebé encontrará muy apetecible
recorrer el perímetro de la alberca al filo de lo imposible, o porque tu
princesa decidirá convertirse en una excelente catadora de arena, además de
que, cada dos horas (pase lo que pase), deberás renovar el bloqueador de esos
pequeños, con su colaboración o sin ella, vigilar de cerca los baños, y ampliar
tu capacidad pulmonar inflando salvavidas.
Una realidad inevitable
Pero, poco a poco, verano a
verano, llega el momento en que vuelve a ser fácil disfrutar de la época
estival: se llevan su toalla, se ponen el bloqueador ellos mismos, saben nadar…
Entonces, disfrutas de momentos geniales en familia.












