Es tentador saltarse la misa dominical mientras uno se relaja en la playa, pero las vacaciones de verano no nos eximen de ir a la iglesia
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Cuando
se viaja lejos de casa para disfrutar de un tiempo relajante de vacaciones,
puede ser tentador “olvidarse” de asistir a misa el domingo.
Es posible que queramos dormir hasta tarde el día festivo, o puede
que no haya un horario de misa conveniente y no queramos interrumpir nuestras
actividades.
Sea cual sea la excusa que se nos ocurra, las vacaciones parecen
mucho más sencillas si nos saltamos la obligación del domingo.
Sin embargo, Dios no lo ve de esta manera.
El Código de Derecho Canónico vigente
confirma la obligatoriedad dominical y establece:















