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28.7.22

5 CLAVES PARA LA MADUREZ ESPIRITUAL

No se trata de eliminar la tempestad -lo negativo- sino de meternos en la barca con Jesús. Una reveladora reflexión de Luisa Restrepo

Aceptar que nuestra realidad completa está formada por el fracaso
y la gracia es un primer paso/Shutterstock | Dean Drobot

La vida del espíritu es dinámica, es movimiento y siempre quiere crecer. Para no ponerle obstáculos, es necesario, conforme maduramos humanamente, hacerlo también en el espíritu. Estos puntos nos podrían dar algunas claves:

1. VIVIR DESDE LO QUE SOY, NO DESDE LO QUE ME SUCEDE. NO QUEDARNOS EN LOS ACCIDENTES

No escapar de lo que nos sucede, sino presentarnos al médico tal cual como estamos.

Situarnos en toda nuestra realidad. Nuestra realidad completa está formada por el fracaso y la gracia.

Sin embargo, estamos llamados a redimensionar la realidad desde lo que somos verdaderamente: lo más real de nosotros mismos es que estamos hechos a imagen de Cristo. La madurez de la vida cristiana consiste en adecuarnos a esta realidad.

28.3.21

¿CÓMO SER TU MEJOR VERSIÓN? IMAGÍNATE COMO UNA PLANTA

Hay momentos que son para permanecer como en el frío de la tierra, son como la siembra...

Turnlock | Shutterstock
La vida de la tierra, como la nuestra, está marcada por la sucesión de tiempos oportunos. El tiempo de la siembra, el tiempo de la espera, el tiempo de la cosecha.

La Cuaresma se puede comparar con el tiempo de la siembra, el tiempo en el que la semilla se siembra en la tierra.

En el frío de la tierra, en el silencio y en la soledad. En ella, la semilla comienza su camino hacia una nueva vida.

Así también en nuestra vida hay momentos en los que estamos llamados a permanecer solos, momentos en los que la tierra se cierra sobre nosotros y nos deja en la oscuridad.

Son tiempos en los que podemos sucumbir a la desesperación o abrirnos a la espera, alimentando las pocas esperanzas que nos quedan.

Siempre está la opción de quedarnos toda la vida bajo tierra sin dar fruto.

Por la impaciencia o la desesperanza hay semillas que se pierden, semillas que nunca cobrarán vida. Son semillas que no germinan porque no quieren ser transformadas por el tiempo.

4.6.20

HE MEJORADO EN ESTA CUARENTENA DESPUÉS DE TODO

Un interesante proceso espiritual durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus

Shutterstock | Iryna Inshyna
El alma permanece tranquila a través de mi ventana. Observo la vida que brota a mi alrededor. Dentro de mí, guardado, confinado.

No quiero que el miedo paralice mis pasos. Pero mi corresponsabilidad me pide guardarme. Y me quedo mirando mi jardín. Los árboles mecidos por la brisa. La soledad de un espacio habitualmente lleno de gente.

Duele la ausencia y los relojes siguen su curso. Se llevan por delante planes soñados, ahora imposibles.

Quiero que se calmen las ansias de hacer lo que no puedo hacer. Que se calme el temor a una muerte posible que a veces me intimida. Que se calmen los vientos que con su fuerza pretenden romper las vigas de mi alma.

4.2.20

¿ACTUASTE DE FORMA INCORRECTA Y NO HAY VUELTA ATRÁS?

Reconocer un error y perdonarte es el inicio de algo que puede ser mejor de lo que pudiste imaginar

Juli-cc
El fracaso, la desilusión, el desengaño son parte del camino que recorro. Jesús nunca me prometió éxitos seguros, ni una paz sin tensiones.

Tampoco me dijo que mi vida estaría llena de bendiciones, lejos del mal que temo. No me aseguró que no iba a tropezar nunca. No me habló de logros sin ruptura.

Es cierto que hay temporadas en mi vida en las que no sucede nada especial, todo va sobre ruedas. Alcanzo las cimas soñadas. Logro besar la meta de ciertos logros. Sonrío lleno de felicidad y siento que triunfo. ¡Qué humanos somos!

La vida, como la de Jesús en ocasiones, está llena de momentos de reconocimientos y aplausos. No siempre la victoria es esquiva. Y si es así, ¿por qué me asusta tanto la posible derrota?

2.9.18

EL TRUCO JESUITA PARA SANAR HERIDAS DEL PASADO

Esta práctica de 5 pasos de san Ignacio puede ayudarte

Karl Fredrickson - Unsplash
Es habitual que surjan emociones de una misteriosa y profunda fuente en mi interior y yo me quedo inquieto y molesto por no tener ni idea del porqué. Es típico que no sepa explicar por qué estoy teniendo un mal día y también tengo problemas para solucionarlo. Esto se debe, según me dijo una vez un psicólogo, a que no tengo ni idea de lo que estoy sintiendo. Esto implica que a menudo me comporto de forma irreflexiva y poco saludable porque estoy cargando con dolores pasados de los que ni siquiera soy consciente de que todavía me afectan. Solamente después reflexiono y entiendo la causa de lo que ha sucedido.
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