Después de Navidad, los conservadores del Museo Carmen Alto de Quito propone estas ideas sencillas y eficaces
| Ludovic Farine - Shutterstock |
Cuando ya han concluido las
fiestas de Navidad, en las familias nos disponemos a guardar las figuras del
belén. Ocurre que una cosa son los adornos navideños y otra cosa las piezas que
componen nuestro belén y que no pocas veces forman parte del «tesoro»
familiar: tal vez ya eran de nuestros abuelos y nuestros padres, o quizá son
las mismas que colocamos cuando éramos pequeños…
Lo más probable, incluso si las
hemos adquirido recientemente, es que tengamos ganas de que el belén dure,
y por muchos años si es posible. Para ello, guardar las piezas es una tarea que
merece atención.













