El Papa ha impartido la bendición de una Pascua que ha definido como «Pascua de guerra» y ha recordado los conflictos en Siria, Myanmar o Afganistán
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| Vatican News |
A
diferencia de la Vigilia de Pascua de este sábado a la que asistió, pero no
presidió, este domingo Francisco sí ha presidido la misa de Domingo de
Resurrección acompañado por unos 50.000 fieles en la plaza de San Pedro. Se
trata de una celebración en la que el Papa no pronuncia ninguna homilía dado
que, al término de la misa, imparte la bendición Urbi et Orbi. Pero antes de
asomarse al balcón de la logia central de la basílica para hacerlo, ha rezado
el Regina Coeli y, a continuación, ha recorrido en papamóvil la plaza de San
Pedro prodigando saludos y gestos de cariño entre los entusiasmados fieles
llegados de todo el mundo.
A las doce de la mañana puntual,
antes de impartir esta bendición de Pascual a la Ciudad y al Mundo, ha ofrecido
un mensaje en el que ha repasado aquellas situaciones que asolan la faz de la
Tierra. Su intervención ha tenido un tono triste hasta el punto de que ha
definido esta Pascua de 2022 como una «Pascua de guerra». Ha planteado si
creemos realmente que Cristo haya resucitado dado que «hemos visto demasiada
sangre y demasiada violencia»: «También nuestros corazones se llenaron de miedo
y angustia, mientras tantos de nuestros hermanos y hermanas tuvieron que
esconderse para defenderse de las bombas. Nos cuesta creer que Jesús verdaderamente
haya resucitado, que verdaderamente haya vencido a la muerte. ¿Será tal vez una
ilusión, un fruto de nuestra imaginación?».














