Puede que te resulte difícil considerar tu trabajo como algo sagrado. Sin embargo, lo cierto es que el tiempo que dedicas a tus tareas profesionales ¡puede ser una oración!
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| Gorodenkoff/ Shutterstock |
El trabajo -como cualquier otro
elemento de nuestra vida- puede santificarse porque es intrínseco a la naturaleza
humana. Fue creado para hacernos mejores. Y es a través de él que podemos
desarrollar los talentos depositados en nosotros por Dios mismo. Aquí tienes 4
maneras de acordarte de ofrecer tu trabajo diario al Padre.
1. REZA ANTES DE EMPEZAR
Antes de dejarte arrastrar por el
torbellino de las tareas diarias, dirígete a Dios y pídele que te bendiga
durante tus tareas. Puedes hacerlo con tus propias palabras o utilizar una
regla ya preparada. He aquí un ejemplo:
«Dios, Padre nuestro, a Ti confío
mis deberes de hoy, mi trabajo y la fatiga de todo el día. Que bendigas mis
esfuerzos, para que den buenos frutos de amor, para tu gloria. Amén. Para que
no olvide el Amor que me facilita la vida y el trabajo».













