A nadie le agrada sufrir, pero es parte de la vida. Como cristianos podemos darle un sentido diferente. Una hermosa reflexión de Claudio de Castro
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| Serhii Ivashchuk | Shutterstock |
«Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son
comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros»
Romanos 8, 18
Amenudo me escriben nuestros lectores y me preguntan por el sufrimiento. Es un
tema muy difícil.
A nadie le agrada sufrir. Y sin embargo es parte de la vida. Si sufres, y
es inevitable, al menos dale sentido, aceptándolo y ofreciendo a Dios.
Se preguntan por qué sufren, si van a misa, participan de los
sacramentos, rezan el rosario…
La verdad es que nada de esto te preserva de sufrir. Ni siquiera
Jesús, por ser el hijo de Dios se libró de ello.
La oración y los sacramentos te fortalecen y te ayudan a darle
sentido al sufrimiento. Hacen que tenga valor.























